Herbicidas

La aplicación de herbicidas es una práctica que viene siendo utilizada, en los últimos años, para el control de hierbas en lugares públicos y privados de la ciudad (terrenos baldíos, veredas, jardines y zonas verdes). Los efectos fisiológicos afectados por los herbicidas en las plantas pueden radicar en la regulación del crecimiento, inhibición de la división celular, inhibición de la respiración y/o fotosíntesis, o interrupción de procesos metabólicos complejos.

La gran mayoría de la población desconoce los riegos a los que el uso y aplicación de herbicidas están asociados. Para que se produzca un daño o una enfermedad, la persona debe entrar en contacto directo con los herbicidas. Las tres rutas principales de penetración de estos compuestos en el cuerpo son la dérmica (exposición a través de la piel o de los ojos), la respiratoria (inhalación en los pulmones) y la oral (ingestión por la boca).

Es por ello que cualquier producto de tipo agroquímico requiere, debido a su toxicidad, un manejo diferenciado, y su aplicación deberá ser ejercida por un profesional, ya que ésta sólo se hace eficiente cuando: se elige correctamente el producto,  se determina la dosis apropiada para el control de las malezas problema y cuando se decide el momento adecuado para aplicar el producto. Usados juiciosamente, los herbicidas son de uso seguro para el profesional que los manipula y de riesgo mínimo para el medio ambiente.

Desde la Dirección de Medio Ambiente se informa que está prohibido el uso de herbicidas de uso agrotóxico para la eliminación de pastizales y otras especies vegetales en todos los predios urbanos, y esto se fundamenta en la legislación que regula dicha aplicación: Provincial Ley Nº 9164 en su Art. Nº 56 y local Ord. Municipal Nº 2981 en su Art. 4º PROHÍBESE dentro de la mencionada "Zona de Resguardo Ambiental", la utilización en toda forma, de cualquier tipo de producto químico o biológico de uso agropecuario destinado a la fumigación o a la fertilización agrícola y/o forestal, excepto los productos debidamente autorizados para la práctica de agricultura orgánica, la que deberá contar con la autorización de la Secretaría de Protección Civil y Medio Ambiente, Dirección de Medio Ambiente o la dependencia o repartición que en el futuro la reemplace.

Ésta práctica nociva deberá ser sustituida por métodos no contaminantes, que no dañen la salud ni el medio ambiente. El vecino que lleve adelante esta práctica es responsable de los daños ocasionados a personas, fauna y flora y de su resarcimiento, tras la sanción administrativa que le competa.

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